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Conducta y crianza3 min de lectura

Disciplinar a los niños pequeños

¿Cuánta disciplina es demasiada o demasiado poca?

Los niños pequeños son famosos por sus rabietas y por deshacerse en lágrimas a la mínima; del mismo modo, también pueden hacer llorar a sus padres. A veces resultan tan irritantes que quienes los cuidan tienen que sacar hasta la última gota de paciencia para no darle un azote al pequeño que está en plena rabieta. 

Muchas veces los padres, sobre todo las madres, pasan vergüenza cuando el pequeño decide montar una súper rabieta en medio de una fiesta, en un centro comercial o incluso en una reunión de oración en silencio. Hasta los padres que han llorado en silencio por las rabietas de sus hijos no dudan en lanzar miradas acusadoras al padre atormentado sin mostrar ninguna empatía. 

Como los bebés se convierten en nuestro mundo, tendemos a hacer un mundo de cada una de sus necesidades. A cada paso nos preguntamos cómo afectará eso a nuestro bebé. Bailamos a su son, corremos a ayudarlos y les damos lo que quieren si podemos conseguirlo de alguna manera. 

Poco a poco pasan los meses y, cuando el bebé cumple 2 o 3 años, nos damos cuenta de que hemos cometido grandes errores de crianza. Tenemos un pequeño tifón entre manos y ni idea de cómo controlarlo.

¿Cuánto es demasiado?

Cuando los niños llegan a los 18-24 meses, empiezan a ser más independientes y a descubrirse como personas con sus propias decisiones. Por desgracia, este desarrollo no va acompañado de la capacidad de comunicarse y razonar de una forma que los adultos entiendan. Además, en esta etapa muestran muy poco autocontrol. 

Si has sido demasiado permisivo y has cedido a todos los caprichos de tu bebé, puede que tengas un buen problema cuando lleguen los “terribles dos”. ¿Cómo saber si tienes que ponerte las pilas? Cuando tu pequeño quiere que todo se haga a su manera sin querer escucharte, es señal de que tu disciplina necesita reforzarse. 

Debes entender que, al esperar demasiado poco y dar demasiado, ya sean juguetes, ayuda innecesaria o flexibilidad en la conducta, en realidad estás frenando el crecimiento y el desarrollo emocional de tu hijo. Estos niños mimados tendrán muy pocas herramientas para afrontar las dificultades y en el futuro pueden tomar decisiones drásticas ante los retos o fracasos de la vida. 

Otro error que puede salirte caro es ceder ante las conductas de tu hijo que buscan llamar la atención. 

Disciplina a tu hijo desde pequeño

Los bebés son monos y achuchables, pero eso no significa que no puedas introducir la disciplina. Mantén la calma, ten paciencia, pero sé firme con tu bebé. Esto allanará el camino hacia una mejor disciplina a medida que crezca. 

No dudes en decir “no” a tu hijo por miedo a que deje de quererte. Ceder a sus exigencias tampoco hace que te quiera más, porque la única vez que digas “no” será un desastre. Haz que tu hijo entienda que hay cosas que puede tener y cosas que no. 

Del mismo modo, marca también límites claros en la conducta. Ser padres cercanos está bien, pero no pierdas tu capacidad de guiar a tu hijo en la dirección correcta. Tienes que poner límites en ciertos aspectos de la vida de tu hijo. 

Hoy en día, cuando ambos padres trabajan, intentan compensar su ausencia cediendo demasiado. Esto lleva a que el niño se vuelva exigente y caprichoso. Los padres deben entender que poner límites y enseñar disciplina desde pronto es probablemente una de las cosas más cariñosas que pueden hacer por su hijo, porque así será aceptado y querido también fuera de casa. Un niño mimado solo podrá conformarse con el amor de quienes lo miman. 

La disciplina no es tan difícil como parece. El truco está en conocer las normas y ser constante con ellas. 

Del equipo de Totsguide. Este artículo es una guía general; habla con tu pediatra sobre tu hijo.

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