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Conducta y crianza4 min de lectura

Cómo orientar la conducta de tu hijo

La importancia de entender cómo responden los niños a los premios y los castigos

 Fue el psicólogo conductista estadounidense B.F. Skinner quien dio a conocer al mundo el efecto del refuerzo positivo y negativo en los niños. Aunque los padres sabían que los niños responden a premios y castigos, las consecuencias y los resultados no estaban claros. Hicieron falta la investigación de Skinner y su teoría del condicionamiento operante para mostrar cómo los niños reaccionan de inmediato ante estímulos conocidos. 

El poder del refuerzo positivo 

Es muy importante conocer el poder del refuerzo para crear patrones de conducta en los niños. A menudo los niños muestran una buena conducta, como guardar los juguetes ordenadamente después de jugar. Si el adulto presente anima y refuerza esa conducta, es muy probable que se repita. Esa conducta concreta se fortalece. En cambio, si no hay refuerzo, la conducta tiende a desaparecer o se extingue con el tiempo. 

Usar el refuerzo positivo con tu hijo 

  • Aumenta la responsabilidad personal 
  • Mejora la autoestima y da seguridad
  • Estimula la motivación intrínseca

No esperes para elogiar a tu hijo, porque se ha observado que el refuerzo positivo es muy eficaz cuando se da justo después de la conducta. Cuanto más tiempo pase entre la conducta y el refuerzo, más débil será el efecto. 

Los padres tienen el refuerzo positivo siempre a mano. Levantar el pulgar, abrazar, dedicar una sonrisa cariñosa, dar una palmadita en la espalda, chocar los cinco o elogiar puede tener muy buen efecto. De vez en cuando también puedes mostrar tu reconocimiento con un regalo. 

Efectos del castigo

Los padres a menudo recurren a castigos de distintos tipos para que el niño deje de hacer lo que no quieren o para conseguir que haga lo que desean. Intentan infundir miedo al niño usando un método doloroso o desagradable para frenarlo. 

Los castigos pueden ser corporales o físicos, verbales, emocionales, la retirada de premios o privilegios, o sanciones. 

El castigo físico, como dar azotes o pegar al niño, nunca dará los resultados deseados. Como mucho, el niño fingirá haber aprendido la lección para evitar el castigo. Lo mismo ocurre con el maltrato verbal. Además, ambos le roban la autoestima. 

Retirar premios puede conseguir que el niño haga la tarea sin causar más daño. Sé firme con la consecuencia y no cedas si quieres que el niño aprenda. 

Por ejemplo: dile a tu hijo de antemano que podrá ver su dibujo animado favorito si termina los deberes. Si no los termina, no hay tele. Asegúrate de que tenga tiempo suficiente para acabar los deberes antes de que empiece el programa. 

Retirar privilegios puede ayudar a crear disciplina sin hacer mucho daño al niño. Sanciones sencillas, como pedirle que limpie lo que ha derramado o que te ayude a recoger después de desordenar, también le enseñan responsabilidad. 

Los castigos son peligrosos y deben manejarse con mucho cuidado. La línea que separa el aprendizaje de la herida emocional es muy fina. 

Refuerzo negativo

Mucha gente confunde el refuerzo negativo con el castigo. Aunque ambos se basan en estímulos aversivos (algo que el niño quiere evitar), se diferencian en sus consecuencias. 

Con el refuerzo negativo aumenta la conducta deseada; con el castigo disminuye una conducta no deseada. 

Por ejemplo: un castigo es mandar al niño a un rincón a “tiempo fuera” por hacer mucho ruido. Como resultado, el niño dejará esa conducta para evitar el castigo.

Refuerzo negativo es sacar al niño del “tiempo fuera” por estar callado y portarse bien. Como lo desagradable de estar en “tiempo fuera” desapareció gracias a estar callado y portarse bien, el niño se sentirá animado a repetir esa conducta más a menudo en el futuro. 

Cuando el niño se niega a cenar, puedes decirle que podrá levantarse de la mesa después de terminar uno de los platos servidos. La tentación de levantarse le animará a comer al menos un plato. También puedes reducir la cantidad para lograr un buen resultado. Aquí lo desagradable para el niño es seguir sentado a la mesa para comer algo que no quiere. Así que, para poder irse, comerá algo. 

Se ha visto que el refuerzo negativo es una forma eficaz de fortalecer la conducta deseada, sobre todo en niños testarudos. Por desgracia, no será adecuado en todas las situaciones ni dará siempre el resultado deseado.

Del equipo de Totsguide. Este artículo es una guía general; habla con tu pediatra sobre tu hijo.

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