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¿Qué son la motricidad fina y la motricidad gruesa?

La motricidad es la capacidad del niño para usar sus músculos. Intentemos entenderla mejor, en detalle.

La motricidad se divide en motricidad fina y motricidad gruesa. La motricidad fina implica el uso de grupos musculares pequeños, como los de los dedos o las muñecas. La motricidad gruesa usa grupos musculares grandes, como los que se usan para saltar o correr.

Motricidad fina

Como decíamos, implica los movimientos de los grupos musculares pequeños, como los de las manos, las muñecas, los pies, los dedos de los pies, ¡e incluso los labios, la lengua y los párpados! La motricidad fina es necesaria para actividades diarias como sujetar un lápiz, recortar, subir una cremallera o abrocharse botones. Su desarrollo es crucial para el desarrollo del niño; sin ella, puede tener dificultades con las tareas del preescolar. La motricidad fina se observa en los niños desde la lactancia hasta los años de preescolar.

Las primeras habilidades motoras empiezan al nacer y son sobre todo reflejos involuntarios. Estos reflejos tan llamativos, como el reflejo de prensión, desaparecen poco después del nacimiento y dan paso a la motricidad fina básica hacia las 8 semanas. Hasta las 6 semanas, los recién nacidos no tienen coordinación entre ojos y manos. Fíjate en cómo tu pequeño mira hacia un lado y mueve las manos hacia otro. Esto se debe sobre todo a que aún no ha descubierto sus manos, porque no están en su campo de visión. No se da cuenta de que las manos son parte de su cuerpo y de que puede usarlas para agarrar cosas. Entre las 6 y las 8 semanas descubre sus manos tocando a propósito una mano con los dedos de la otra. Es el momento de darle un sonajero para jugar. Sus reflejos primarios le llevan a sujetarlo y agitarlo. El sonido le hace buscar de dónde viene, y así se fija en la mano que lo sujeta.

Después, entre los 2 y los 4 meses, el niño desarrolla la coordinación ojo-mano, que le permite alcanzar y agarrar objetos.

Un gimnasio de actividades es la mejor forma de favorecer estas habilidades. Cuando la niña ya ha conectado con sus manos, necesita una forma de usarlas activamente. Los juguetes colgados justo encima de donde está tumbada le ayudan a mirarlos directamente y a alargar la mano. ¡Fíjate cómo juega e intenta golpearlos! Puede que no lo consiga a la primera, pero apunta una y otra vez y, cuando lo logra, el juguete se mueve y se balancea, ¡y su cara se ilumina con una sonrisa que vale millones! Son solo los primeros pasos hacia la coordinación ojo-mano. A partir de los 4 meses, los bebés exploran y descubren mejor su entorno. Hacia los 6 meses empiezan a examinar el mundo con habilidades de motricidad fina como sujetar, acariciar o apretar. A medida que crecen, su capacidad de agarre aumenta lo suficiente como para sujetarse y ponerse de pie solos.

Al año, los niños pequeños ya identifican los objetos por su forma, tamaño y peso. Más o menos en esta etapa empieza a mostrar dominancia de una mano (diestro o zurdo). En preescolar, su motricidad fina está más avanzada y está lista para sujetar el lápiz con los dedos, recortar formas de papel, abrocharse una camisa ¡y subirse la cremallera del pantalón!

El desarrollo de la motricidad fina no se detiene aquí; a medida que crecen, sus movimientos finos se coordinan mejor y se adaptan mejor a practicar deportes, etc.

¿Cómo desarrollar la motricidad fina en los niños?

Ya hemos visto qué puedes esperar de tu pequeño en cuanto a la motricidad fina. Veamos ahora qué podemos hacer como padres para favorecerla.

0-3 meses

Los bebés de apenas 3 meses son muy sensibles al tacto, ¡casi como pequeñas mimosas! Les das tu dedo y lo rodean con sus deditos. Como decíamos, es el momento en que sus reflejos mejoran, y puedes desarrollarlos más dándoles un juguete de mano, como un sonajero. Se recomienda mucho un gimnasio de actividades, para que juegue con los juguetes colgantes mientras está tumbada.

4-6 meses

En esta etapa, los bebés no solo alcanzan sus juguetes favoritos, sino que también se los llevan a la boca. Es el momento adecuado para presentarle peluches de colores.

7-12 meses

En esta etapa, ¡la clave es la independencia! Tu pequeña es una persona con su propia iniciativa y necesitará explorar las cosas por sí misma. Ya maneja muy bien sus juguetes, agarra con mucha destreza y también los lanza. A los 10 meses usa la pinza (el índice y el pulgar para sujetar objetos). En este momento, anímala a señalar cosas. Anímala también a sujetar una cuchara y comer sola. Puedes darle algunos bloques para que los apile. Dale una cera y pídele que garabatee. ¡Ojo con mantener los objetos pequeños fuera de su alcance en esta etapa!

Primera infancia (1 a 3 años)

En esta etapa, tu hija insistirá en hacer las cosas sola… ¡así que dale espacio y deja que las haga! En esta fase, el desarrollo de la motricidad fina está muy ligado a sus capacidades físicas y mentales. Por ejemplo, dale unas cuentas y pídele que las ensarte en un cordón fino. Esto no solo desarrollará su motricidad, sino también su concentración. También es buena idea presentarle la plastilina y la pintura con los dedos.

MOTRICIDAD GRUESA

Tiene un papel fundamental en las actividades diarias del niño, como correr, saltar o caminar. El primer hito de motricidad gruesa de los bebés es levantar la cabeza. ¡Desde luego no es tarea fácil para tu pequeño!

Para que te hagas una idea, imagina una enciclopedia pesada sobre tu cabeza e intenta levantarla. A los 3-4 meses, tu pequeña apenas empieza a controlar los movimientos de la cabeza.

Si le das bastante tiempo boca abajo en esta etapa, verás que levanta la cabeza y mira de un lado a otro. Además, si la levantas ahora, la cabeza ya no se le irá hacia atrás.

Sentarse es el siguiente hito. Entre los 5 y los 7 meses se desarrollan los músculos del tronco y la espalda, lo que le permite sentarse sola durante ratos cortos. Sepárale las piernas y siéntala erguida. ¡No olvides ponerle un cojín alrededor por si se cae! A los nueve meses ya puede sentarse sola y disfrutar un rato jugando con sus juguetes.

Darse la vuelta es la siguiente actividad, que empieza hacia los 4-6 meses. Aquí tu bebé ya usa todos los músculos principales, como los de la cabeza, la espalda, el abdomen y las piernas. Al principio rueda de un lado a otro. Con el tiempo y la práctica, rueda en ambas direcciones.

Gatear empieza aproximadamente a los 7-8 meses. Sin embargo, hay bebés que se saltan este hito y pasan directamente a caminar. Ahora tu pequeña se desplazará y disfrutará explorando los rincones de la casa. Aun así, se recomienda estar atento y vigilar lo que hace.

Ponerse de pie requiere aguantar peso sobre las piernas y un buen agarre con las manos, que a los 10 meses ya está bastante desarrollado. Tómale la mano, ayúdala a ponerse de pie ¡y mira cómo sonríe! Hacia los 11 meses ya puede ponerse de pie sola agarrándose a los muebles.

Caminar, cuyas primeras etapas consisten en agarrarse a los muebles y dar pasitos, empieza a los 11-12 meses. Anímala a sujetarse a algo y a dar pasitos hacia ti. Con la edad, puedes animarla a subir escaleras; bajarlas, en cambio, lleva más tiempo. Los bebés están listos para caminar hacia su primer cumpleaños o, si no, hacia los 14 meses. A los 18 meses tu bebé ya puede caminar hacia atrás y también correr.

Es importante dar la misma importancia a la motricidad fina y a la gruesa, porque no solo favorecen las capacidades físicas y mentales del niño, sino que también le ayudan a expresar su creatividad en etapas posteriores de la vida.

Del equipo de Totsguide. Este artículo es una guía general; habla con tu pediatra sobre tu hijo.

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