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Autismo3 min de lectura

Diferencia entre los movimientos repetitivos comunes y los del autismo

Algunos movimientos que tu hijo repite pueden ser una señal de un problema del desarrollo.

Repetir un mismo movimiento una y otra vez se llama “estereotipia” (en inglés, stimming). Los adultos también lo hacen: se muerden las uñas, se enrollan el pelo, caminan de un lado a otro o golpean la mesa con un bolígrafo.

A veces molesta a los demás. Por ejemplo: tronarse los dedos todo el tiempo, meterse el dedo en la nariz, jalarse la piel, morderse o repetir la misma frase muchas veces.

Los papás deben saber que en los niños esto puede ser señal de problemas del desarrollo como autismo, sordera, ceguera o discapacidad intelectual.

Diferencia entre las estereotipias comunes y las del autismo

Las estereotipias del autismo son diferentes. Interrumpen las actividades del día. Por ejemplo: aletear las manos, mecerse, dar vueltas o repetir palabras y frases.

Con un poco de información puedes notar la diferencia: qué tipo de movimiento es y qué tan seguido se repite.

Estos movimientos pueden molestar, pero los comunes se aceptan. Morderse las uñas o golpear un bolígrafo no llama mucho la atención. Pero cuando un niño camina aleteando las manos, la gente lo mira de otra forma.

Las estereotipias comunes son menos frecuentes y se pueden controlar cuando hace falta. Por ejemplo, alguien puede decidir no morderse las uñas en una reunión importante.

Las personas con autismo tienen poco o ningún control sobre estos movimientos. Muchas veces no se dan cuenta de que los hacen ni de cómo reaccionan los demás.

¿Por qué ocurren en el autismo?

Los niños con autismo sienten los sonidos, la luz y el contacto con mucha más fuerza. Eso les causa miedo, ansiedad y enojo. Los movimientos repetitivos les ayudan a manejar esas emociones fuertes. Aumentan con mucho ruido, calor o luz muy fuerte.

Estos movimientos ayudan a los niños con autismo a:

  • Bloquear sonidos o luces que no pueden soportar
  • Sentir menos dolor (el cuerpo libera sustancias que dan placer), aunque algunos movimientos pueden lastimarlos
  • Sentir algo cuando a su alrededor hay muy poco estímulo
  • Manejar emociones fuertes y dolorosas
  • Calmarse cuando están angustiados

¿Cómo puedes ayudar?

No intentes detener estos movimientos con castigos. El movimiento es el problema menor; la causa real es la ansiedad.

Ayúdale a manejarlos con la terapia adecuada.

Empieza una “dieta sensorial” (actividades diarias de tocar, moverse y escuchar que indica el terapeuta). Esto reduce mucho la necesidad de estos movimientos.

Con indicación del médico, tratar la ansiedad con medicamentos también puede reducirlos.

Cambia el entorno de tu hijo para que sus emociones no se alteren tan seguido.

Enséñale otras formas de bajar el estrés, como apretar una pelota antiestrés.

Y sobre todo, dale mucho amor y atención sin condiciones.

Del equipo de Totsguide. Este artículo es una guía general; habla con tu pediatra sobre tu hijo.

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