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Autismo7 min de lectura

Consejos para iniciar la comunicación con niños con autismo

Normalmente, los papás esperan con ilusión la primera palabra de su hijo y que aprenda a comunicarse. Cuando el niño tiene autismo, el aprendizaje tiene que ir en ambos sentidos. Para que el niño se comunique con ellos, los papás y cuidadores tienen que aprender la forma correcta de comunicarse con él. Mientras los papás no aprendan lo que su hijo necesita para comunicarse, el avance será muy lento.

Lo más importante es conectar con el niño y darle la oportunidad de aprender a hablar y expresar sus emociones. Los papás necesitan sintonizar con su hijo, compartir sus experiencias y actividades, y disfrutar haciendo cosas con él. Los niños con autismo aprenden y se comunican mejor cuando saben qué va a pasar, por eso es clave dar orden a las rutinas diarias.

Aquí tienes algunos consejos para empezar a comunicarte con tu hijo:

  1. Deja que tu hijo elija una actividad que le interese. Únete y deja que él guíe. Luego puedes agregar una idea nueva o palabras sencillas para hacerla más interesante. Observa y ten paciencia, sin apresurarte a hacer las cosas por él. Si haces todo por él, no tendrá la oportunidad de divertirse ni de compartirlo contigo.
  2. Haz todas las actividades con calma, sin prisa por terminar, porque así el niño no aprende.
  3. Evita poner reglas de "haz esto" y "no hagas aquello" esperando que las siga y aprenda. Recuerda que los niños aprenden poco cuando se les dice y mucho cuando hacen las cosas; deja que aprendan de la experiencia.
  4. Todos los papás quieren un poco de tiempo para ellos. Por eso no les molesta que el niño juegue solo. Cuando el niño está contento jugando, los papás no sienten la necesidad de acompañarlo y aprovechan para trabajar o ver la tele. Pero si el niño juega solo casi todo el tiempo, los papás no logran sintonizar con él y pierden la oportunidad de ayudarle.

Consejos para empezar a aprender a comunicarse

  1. A los papás les gusta guiar a sus hijos, pero el niño aprende mucho más si lo dejan guiar a él. Cuando dirige la actividad, se expresa más. Pon atención a lo que le interesa; observa su cuerpo, su cara y otras señales para saber cómo se siente.
  2. Observa a tu hijo y escucha lo que intenta decir, aunque tardes en entenderlo.
  3. Cuando tome un juguete, un libro o algo que le llame la atención, mira qué hace. Espera y observa cómo lo usa.
  4. Mientras observas, fíjate si está disfrutando la actividad o no le interesa. Aprende a notar si solo mira o si de verdad participa. Si lo disfruta, sonríe o hace algún sonido interesante, imita ese sonido.
  5. Míralo a los ojos y repite la actividad. Si él la hace, repítela otra vez.
  6. Cuando tengas su atención, sigan con juegos sencillos como las escondidas.
  7. Hasta gestos sencillos como aplaudir o pedirle que venga ayudan mucho a la comunicación.
  8. Si el niño está diciendo algo, di palabras sencillas como "biberón", "taza", "agua".
  9. No esperes una ocasión especial para enseñarle. Haz que cada día sea una oportunidad de aprender.

A la hora del baño

  1. Al bañarlo, háblale. Pregúntale: "¿Dónde está el jabón?"
  2. Para las sensaciones, pon tu dedo en su nariz, sus dedos, sus piernas y su pelo mientras dices sus nombres.
  3. Para divertirse, haz una burbuja y di "¡atrápala!". Aplaude para animarlo cuando participe.
  4. Sigue mirándolo a los ojos y aumentando la comunicación.
  5. Si te mira a ti o al jabón, haz una burbuja, atrapa más burbujas y espera a que te pida más.

A la hora de jugar

  1. Cuando juegue con bloques, felicítalo por lo que construye. Dile cosas como "¡Qué torre tan bonita!" o "¿Puedo poner un bloque?", y compartan el juego diciendo "Ahora te toca a ti".
  2. Llévalo seguido al parque, donde tiene muchas oportunidades de jugar y mejorar sus habilidades para la vida.
  3. Deja que elija a qué jugar. Pregúntale "¿Qué quieres hacer?" en vez de decirle que se suba a la resbaladilla o al columpio.
  4. Si corre hacia el columpio, celebra su elección: "¡Ah, el columpio! ¡Qué divertido!"
  5. Cuando tu hijo sabe que te interesan él y sus actividades, convive más y empieza a comunicarse de ida y vuelta, y así se construye el lenguaje.
  6. Los cuidadores siempre deben ponerse a la altura de sus ojos para mirarlo. También deben repetir lo que el niño dice. Si dice "pelota redonda" o "carro grande", repite: "sí, es una pelota redonda", "¡wow, qué carro tan grande!". Esto lo anima a comunicarse.
  7. También es importante poner en palabras lo que pasa alrededor: "¡Ay! ¿Te caíste?", "¿Te lastimaste?", "¿Te cargo?", "Se fue tu globo, espera, vamos a atraparlo otra vez". Así entiende lo que pasa y cómo hablar de ello.
  8. Por último, hazle preguntas sencillas.

Si los papás y cuidadores siguen con estas actividades todos los días, al darle de comer, bañarlo o jugar, la comunicación del niño mejorará poco a poco. Cuando notes algún avance, agrega más palabras para describir y más actividades.

En vez de hablar siempre con el mismo tono, usa muchos gestos y repite actividades y palabras para reforzar lo aprendido.

Cuando agregues una actividad nueva, habla de ella y describe lo que hacen. Habla también del futuro, como "luego vamos al parque", para que aprenda a hablar de cosas que todavía no pasan.

Los papás y cuidadores deben ir ampliando las actividades y explicándoselas para que las conecte y entienda. Al jugar, agrega nuevas formas de jugar, espera a que te imite y disfruten el juego.

Con un poco de imaginación, los papás pueden crear actividades sencillas y nuevas que ayudarán mucho a mejorar su comportamiento en general y su comunicación.

Ejemplo: guerra de almohadas

Avéntense almohadas.

Acuesten a una muñeca a dormir sobre ella.

No obligues ni insistas en que juegue. Si se voltea, intenta otra cosa. Siempre dale opciones.

Los papás conocen mejor que nadie a su hijo. Sin duda, son la mejor opción para que mejore. Conocen sus fortalezas, habilidades e intereses especiales, que otros tal vez no ven. Saben, más que los terapeutas y maestros, qué personas, lugares y cosas lo hacen sentir cómodo, y qué le molesta o no le gusta. Aunque los terapeutas y doctores pueden ayudar, los papás pueden hacer más, porque el niño está a gusto con ellos y se abre más a comunicarse.

Del equipo de Totsguide. Este artículo es una guía general; habla con tu pediatra sobre tu hijo.

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