
Vacunas y autismo: mitos y realidades
MITO
Mi hijo no necesita vacunas porque ya nadie se enferma de eso.
REALIDAD
Esas enfermedades todavía existen, aunque sean raras.
MITO
Si tanta gente está vacunada, mi hijo no necesita vacunas.
REALIDAD
Sí las necesita. Confiar en que los demás vacunen a sus hijos para proteger al tuyo solo funciona si todos los demás están vacunados. Si muchos papás piensan así, habrá menos niños vacunados. Y en enfermedades como el tétanos, no importa si los demás están vacunados: no protege a tu hijo. El tétanos aparece cuando bacterias de la tierra entran en una herida.
MITO
Si retraso las vacunas de mi bebé, tendrá menos efectos secundarios.
REALIDAD
Las vacunas empiezan a los 2 meses de edad para proteger al bebé lo antes posible de enfermedades que lo pueden enfermar mucho (como la tosferina). Los bebés responden bien a las vacunas desde muy pequeños. Los efectos secundarios no son más comunes en bebés que en niños mayores.
MITO
No se revisa bien que las vacunas sean seguras.
REALIDAD
Las vacunas son seguras y funcionan. Como todos los medicamentos, pasan por muchos pasos antes de que se aprueben. Deben demostrar que son seguras y que previenen las enfermedades.
MITO
La vacuna triple viral (MMR) causa autismo.
REALIDAD
No, la vacuna MMR no causa autismo. No hay ninguna prueba científica de eso. Como las señales de autismo pueden aparecer a la misma edad en que se pone esta vacuna, algunas personas creen que la vacuna lo causa. Casi toda la polémica vino de un solo artículo publicado en 1998. Se descubrió que era un fraude y la revista que lo publicó lo retiró. Muchos estudios grandes en todo el mundo no han encontrado ninguna relación entre la vacuna MMR y el autismo.
MITO
El timerosal de las vacunas causa autismo.
REALIDAD
No hay pruebas de que el timerosal (un conservador que antes se usaba en vacunas) cause autismo ni otro problema del desarrollo. Además, hace muchos años que no se usa en vacunas para bebés y niños. Aun así, el número de niños con autismo siguió aumentando.
MITO
Lo natural es mejor. No debemos meter cosas como vacunas al cuerpo.
REALIDAD
Lo natural no siempre es mejor. Los microbios de los que nos protegen las vacunas también son naturales, pero hacen daño. Muchas cosas de la naturaleza no se deben comer: algunos de los venenos más fuertes vienen de plantas y frutos. Las vacunas se hacen con fuentes naturales. Algunas usan microbios vivos que se cambiaron para que no enfermen. Otras solo tienen una parte del microbio, separada y purificada. Las vacunas despiertan las defensas del cuerpo igual que una infección, pero sin enfermarnos.
Del equipo de Totsguide. Este artículo es una guía general; habla con tu pediatra sobre tu hijo.


